De Solo de moto a El puente

El puente es la adaptación de Juan Antonio Bardem al cine de la novela corta más renombrada de Daniel Sueiro: Solo de moto. Su primer plano,  el de una mujer a la que un grupo de mecánicos tratan como un simple objeto sexual, ya habla mucho de la diferente perspectiva con la que se mira la historia adaptada, la de un chico perdido en la vida que no sabe muy bien adónde se dirige ni por qué. En la película este ya no es un chico, sino que es un hombre maduro, fácilmente cuarentón, interpretado por Alfredo Landa y esta vez con nombre: Juan. En su caso, también parece que sí que alguna vez ha tenido éxito con las mujeres (única preocupación del hombre español de los 70). Las pequeñas diferencias al final son esenciales: el protagonista de Solo de moto no sabe realmente lo que es una mujer, es un objeto idealizado del que tampoco intenta entender mucho, una idea en la que proyectar su masculinidad.

vlcsnap-2019-03-31-11h20m31s198

El título también cambia la percepción con la que entender el material. Mientras Solo de moto —como si la moto fuera un instrumento musical— hace hincapié en ese monólogo interior que va a ser constante en el camino, El puente se refiere a unas vacaciones que Juan tiene esa semana, en las que aprovecha para ir a Torremolinos. ¿El motivo? Unas extranjeras que van en coche le piden direcciones, y él dice que le sigan, que él también va para allá. Habrá mucho más diálogo y serán estos otras personajes los que darán forma al cambio que se producirá en Juan poco a poco. En una escena justo antes de empezar el viaje a Torremolinos, Juan discute con una chica que él cree que es su pareja, y nos llega el primer eco de uno de los temas principales de la película: desde el televisor suenan noticias relacionadas con el desempleo y la economía del país, y la familia de ella come sin prestar atención.

vlcsnap-2019-03-31-11h30m24s319

En el fondo, la idea del puente, 60 horas solo, aterroriza a Juan. «Nadie me espera y nadie me busca», dice, sentado en su moto. Ya en el camino, como en una clásica road movie, se encuentra con personajes que en su mayor medida expresan de una forma u otra su descontento con la situación de la España del momento. Le hablan de gente obligada a salir de España por la precariedad en el campo, de presos políticos, de la represión. «Mande quien mande tú tendrás que seguir currando», dice Juan. La imagen de Franco, siempre de fondo, nunca desaparece. Él empieza a tomar consciencia de estos problemas, sobre todo después de que se rían de él en un viñedo, por estar robando uvas. Ahí está la diferencia principal entre ambos protagonistas: mientras que Juan cambia y deja de ser esa persona inconsciente, el protagonista de Solo de moto solo se da cuenta de que hay algo mal, de que no es feliz, pero intenta no pensarlo demasiado, sin encontrar ninguna solución.

vlcsnap-2019-03-31-11h55m26s440

Cuando llega a la costa de Torremolinos, Juan deja la moto en la misma playa y dice: «Por lo menos ya has visto el mar». Se toma unos segundos. «Y ahora qué». Vuelve de noche a Madrid con imágenes en su mente de las que ya no puede ni quiere escapar. Ha dejado de ser un simple mecánico que no se pregunta nada. Mira sus manos doloridas y luego a sus compañeros de trabajo, que ahora ve como otros hombres iguales que él, en su misma posición, con los mismos problemas.

vlcsnap-2019-03-31-12h16m49s360

Por Borja Aranda

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s