Rescatar la literatura para conocer la historia

De no ser por las distintas formas que encontraron los antepasados para hacer indiscutible la existencia de su civilización, longevidad y transformación, probablemente hoy no tendríamos una idea tan sólida, como la que creemos tener, sobre cómo se construyó y a su vez destruyó el mundo para llegar a la formación territorial y cultural de la que hoy somos testigos.

A pesar de que la evidencia más contundente de ese pasado lo podemos atribuir a las piezas arquitectónicas ―que al día de hoy son posibles de apreciar en varias partes del mundo―, de nada valdrían estas para el conocimiento actual si no contasen algo más sobre el momento en el que fueron construidas y eso solo se ha logrado a través a los sistemas de escritura que las mismas civilizaciones crearon para sí y que dejaron grabadas en distintas formas.

Pero ¿a qué viene todo esto? El reconocer la función social que desempeñan la escritura y lectura en la construcción de los pueblos permite que la historia exista y que se siga construyendo. Es decir, las naciones necesitan de la literatura para poder existir yliteratura_latinoamericana permanecer en el tiempo. Si la única herramienta para contar los sucesos fuese el voz a voz seguramente la historia se hubiera tergiversado hace mucho y en exceso.

Las múltiples perspectivas de una misma situación leídas desde un punto de vista externo forman una imagen clara sobre lo que sucede y permiten a ese lector crear un ambiente imaginario visto a partir de distintos ángulos para entender aún mejor el contexto.

Pensemos por ejemplo en los escritos de la Edad Media sobre los caballeros castellanos, podemos tener una idea de cómo eran sus travesías y luchas pero ¿no es mejor si se conocen a través de la pluma de quien fue testigo de la época y las cuenta con la misma pasión y osadía del momento, así como se percibe en el Cantar del Mío Cid? ¿O viendo  cómo, cid-flickrtiempo después, el contexto no permitía concebir que los héroes de caballería descritos en el pasado fuesen del todo fieles a la realidad y dieran motivos a Cervantes para crear su gran hidalgo? Estas perspectivas de distintos textos le dan elementos de sobra a quien las lee para recrear la historia y entender el contexto según el tiempo en el que fue concebido el texto.

Entonces, ¿qué pasa cuando la historia no se cuenta, cuando se omite, cuando no se escribe? Se da un salto en el tiempo del que difícilmente se puedan librar las generaciones póstumas e incluso las mismas que testificaron ese momento de la historia. Si no existe ese algo que les recuerde lo sucedido o que les explique el proceso por el que pasó el país y por ende ellos mismos, queda un vacío de información que, además de ser grave en sí, genera una incomprensión desde todos los puntos externos que no testificaron ese lapsus.

Llenar el vacío de información que existe en las generaciones pasadas, las actuales y evitar el de las venideras respecto a la época de la transición, se puede lograr104469_540x711 recuperando textos que han sido olvidados y que desean contar lo que no han querido los otros que han podido por tomar una postura silenciosa y evasiva de lo sucedido.

Por lo anterior,  y otros motivos como el de mantenerse fiel a su objetivo inicial de testificar y revelar las vidas de los abandonados y marginados, o el de lograr que su literatura sea tan digerible e inteligible como hace cincuenta años, es que un escritor como Daniel Sueiro junto con sus personajes deben ser recuperados y desempolvados del olvido por el mundo actual, permitiendo que la historia se cuente desde el lado menos heroico y más admirable.

Laura Lee

 

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